De escépticos, contreras y Pro-activos

Septiembre 17, 2007

por Josephine Bertrand

Afiches y pancartas, pintadas, megáfonos y mucho, mucho ruido. Durante algunas semanas, la ciudad del puerto se tornó más agresiva que de costumbre. Claro que la victoria de la fórmula M&M no sólo catapultó a la nueva tropa a la comandancia capitalina, sino que acabó con el alboroto propagandista. Recoletos, entonemos al unísono: ¡fuimos un barrio triunfante! Nadie puede dudar de la adhesión Pro que consiguieron los muchachos por estas calles. Seguir leyendo »


De malabares y tacaños

Julio 4, 2007

Por Josephine Bertrand

Vecino, manifieste con orgullo: ¡No hay como el otoño en Recoleta! El paisaje urbano, ese cóctel infinito de aceras y plazuelas, de semáforos y fachadas, se impone soberano como avatar inquieto de la improvisación. Árboles hambrientos de cariño toman un color de una pureza primitiva. De hecho, un mismo día se hace y deshilvana en múltiples matices. Seguir leyendo »


Recoleta: un paraíso de inversiones

Mayo 30, 2007

por Josephine Bertrand

En el cuarto piso contrafrente de Larrea y French, Sandra termina con el asunto: enduido para la cara, peluca para la escasez, escote para la guita. Los tacos transparentes alimentan el histrionismo al tiempo mismo que propician una pincelada de claridad entre tanto colorinche chillón. Vale decir: un atuendo mamarrachesco para las imposiciones canónicas de la buena ropa y las costumbres refinadas.

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Gracias por no fumar

Mayo 18, 2007

Una mirada afrancesada sobre la plomiza realidad recoleta.
por Josephine Bertrand

La mesa era la más apartada de la puerta, contra un rincón, a tiro de la entrada al baño de hombres. Por los ventanales, inmensos, la luz entraba dejando al salón en un claro perfecto, de corte cinematográfico. Pero la mesa en cuestión, la del rincón, apenas arañaba algo de luz; para dar precisiones, permanecía casi a oscuras. La barra del bar tenía una solidez intensa. De madera, presumiblemente roble, absorbía cierta desprolijidad sobre su mesada de mármol: algunos cacharros desparramados, platos mal apilados a un costado, ladrillos de papeles y dos o tres periódicos al otro extremo. Seguir leyendo »