El patrimonio derribado
CONTINÚA LA PREOCUPACIÓN VECINAL POR LA DEMOLICIÓN DE EDIFICIOS ANTIGUOS
Aunque ya hay medidas para proteger el patrimonio arquitectónico de la Ciudad, en Recoleta aún no se ha logrado detener la masiva demolición de sus más espléndidos edificios. Petits hotels, residencias, palacetes y edificios de departamentos de estilo son derribados para emplazar modernas torres. Vecinos que quieren dejar de ser testigos para cuidar su barrio y una nueva legislación pueden ser la solución a este dilema que atenta contra la identidad urbana.
por Vanina Berghella
No es novedad que Recoleta es reconocida por su exquisita arquitectura afrancesada, la elegancia de sus edificios, sus chalés antiguos y sus espacios verdes que la diferencian de cualquier otra zona de la Ciudad. Resulta una gran paradoja que estas particulares características edilicias, que tanto destacan los folletos turísticos, y que es justamente lo que se promociona del barrio, comiencen a diluirse por un cambio de fisonomía estructural que avanza a pasos acelerados. El grave problema habitacional que sufre la Ciudad y la falta de una legislación práctica que proteja, no sólo a aquellos edificios de consabido valor histórico, arquitectónico o cultural, sino a inmuebles que son parte de la identidad urbana, se tradujo en un indiscriminado aumento de la construcción de altas torres que modifican inexorablemente la vida del barrio y de las personas que lo eligieron para vivir.
En octubre del año pasado, El fantasma publicó la nota “Casas en extinción”, que alertaba sobre la demolición de uno de los edificios más bellos del barrio: la Casa de Remates Roldán, ubicado en Rodríguez Peña 1673. Ya se vislumbraba un camino de difícil retorno. Y la importancia de retomar el tema radica en que la destrucción de edificios de valor arquitectónico no ha mermado; muy por el contrario, está aumentando. En lo que va del año aparecieron nuevos “huecos”, donde antes había una bella residencia o un irrecuperable antiguo petit hotel.
Vecinos movilizados
Cuando los andamios comenzaban a tapar la casona de los Roldán, la movilización de algunos vecinos se transformó en una denuncia por irregularidades de la empresa encargada de tirar abajo el palacete. Todos los esfuerzos fueron infructuosos: luego de tres meses el edificio desapareció en medio de pilas de escombros. Hoy, otra vez, son los vecinos –es habitual recibir en la redacción cartas de lectores, mails y llamados que reflejan la preocupación– los que quieren ser escuchados y formar parte de la toma de decisiones que afectan al barrio. Santiago Pusso nació y vive en Recoleta desde siempre. Luego de residir los últimos dos años en Alemania, volvió y pensó que era tiempo de participar: “Siento que es un momento de reconstrucción donde hay más espacio para expresarse y actuar”, dice este director de coros, que acaba de elaborar un detallado informe sobre varios inmuebles tradicionales que fueron derribados o están por desaparecer en breve, y la dimensión del impacto que provocará este fenómeno en el barrio y su gente. “La arquitectura de fines del siglo XIX y de comienzos del XX forma parte de la identidad de Recoleta y de la Ciudad. A pesar de ello, vemos cómo progresivamente estas construcciones son demolidas, en un proceso que viene desde hace años y no se detiene. Un primer relevamiento muestra que, hoy mismo, en la zona delimitada entre las calles Rodríguez Peña, Santa Fe, Larrea y avenida Del Libertador, se observan más de siete espacios vacíos de lo que hace pocos meses eran edificios característicos”, señala el documento que piensa entregar, junto con la Asociación de Amigos de Recoleta, a las autoridades del Gobierno de la Ciudad.
Pusso y Coco Lantermino, el vecinalista más conocido del barrio, decidieron actuar para que las calles de Recoleta no cambien drásticamente su fisonomía. “Se impone en la Ciudad una discusión basada en el reconocimiento de la realidad actual que nos lleve a una discusión profunda sobre qué barrio queremos, una mirada reflexiva sobre lo que es y lo que queremos que sea, anteponiendo el bien común sobre los intereses particulares”, esgrimen al final del informe.
Cada mes un petit hotel menos
Así lo refleja otro informe, en este caso, elaborado por la inmobiliaria Izrastzoff, que trabaja en la zona. Con una visión conservacionista Iuri Izrastzoff (h), su director expresó que “la demolición de petits hotels en las zonas de Barrio Norte y Recoleta avanzó en los últimos años de una manera alarmante. Quienes estamos muy cerca de estas realidades tenemos que actuar para hacer consciente a la sociedad de que existen alternativas a la demolición. La preservación también puede ser un buen negocio y existen ejemplos actuales que lo demuestran”. En lo que va del año se demolieron 10 de estos emblemáticos edificios en pleno corazón de Recoleta. Con el objetivo de concientizar sobre la gravedad de la pérdida del patrimonio cultural y arquitectónico la gente de Izrastzoff organizó hace pocos días una conferencia a la que asistieron funcionarios del Gobierno de la Ciudad a fin de buscar una solución al problema.
Principio de solución
Parte de Recoleta pertenece al Área de Protección Histórica Nº 14, que, si bien es un dato significativo por los inmuebles que se encuentran resguardados, no alcanza. El Cementerio, la Basílica del Pilar y sus alrededores son de los pocos edificios que no deben temerles a las excavadoras. La legislación actual de Planeamiento Urbano data de las décadas del 70 y 80, con una reforma del año 2000; pero, por lo que se puede ver, no logra proteger al resto de los edificios de valor con que cuenta la Ciudad. Actualmente, si alguien desea preservar una construcción, debe solicitar que sea catalogada, es decir, que se elabore una ficha técnica para determinar si el edificio merece o no ser protegido. Este procedimiento toma casi un año y en el transcurso de ese tiempo es posible que el edificio sea tirado abajo. Atenta frente a esta situación, la legisladora Teresa de Anchorena, del ARI, que tiene una extensa trayectoria en actuación pública y privada en el ámbito cultural, elaboró una propuesta que podría aportar una primera solución a esta situación. El 6 de julio presentó un Proyecto de Ley que, de aprobarse, protegería de la desaparición o modificación a todos los inmuebles de la Ciudad construidos antes de 1941.
La aplicación de esta ley funcionaría de tal manera que, cuando se solicite a la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro un permiso de demolición, si el inmueble fue edificado antes de esa fecha, el pedido pasará a la Dirección General de Interpretación Urbanística, que, junto a un Consejo Asesor, se encargará de evaluarlo. Está contemplado que dentro de los 15 días se expida el permiso. En cambio, si se niega la autorización y la construcción amerita protección, se iniciará el proceso habitual de catalogación y pasará a formar parte del Patrimonio Cultural de la Ciudad, establecido dentro del Código de Planeamiento Urbano. La evaluación tendrá en cuenta criterios tanto de valoración arquitectónica, histórica, ambiental y simbólica como el entorno donde está emplazada. Desde el despacho de la legisladora indicaron que el Proyecto de Ley es “el comienzo de una protección integral. Ésta es una legislación que ya se aplica en Rosario, La Plata y en otras ciudades del mundo, y se ha adaptado y mejorado para su implementación en Buenos Aires”.
Uno de los asesores de la diputada indica que hay grandes posibilidades de avanzar en esta línea, ya que han encontrado “un eco favorable” dentro de los diferentes bloques de la Legislatura. “Hoy, con los largos tiempos que lleva catalogar y determinar si el inmueble merece o no ser resguardado, existe la posibilidad de perder esa protección y que el edificio se pierda”, explica a modo de conclusión.
Es indudable que la Ciudad se encuentra en pleno proceso de expansión y que una de sus reales consecuencias es que los negocios inmobiliarios se multiplican sistemáticamente. Pero, para lograr un desarrollo pleno y sin consecuencias negativas para sus habitantes, debería haber una coherencia en el proceso de crecimiento que no perjudique la identidad cultural del barrio y de su gente.EF
Más y más caros departamentos
Es casi imposible encontrar un terreno sin construir en la Capital. Esta es una de las razones por las cuales, cuando se pone en venta una antigua casona, que generalmente cuenta con una amplia superficie, lo primero que se hace es construir un edificio. Los índices de construcción en la Ciudad aumentan año tras año y varían por barrio. Según un relevamiento de reporteinmobiliario.com, en Recoleta hay 30 grandes obras en marcha, que cubren un total de 141.886 m2 de superficie. La mayoría de los emprendimientos son de “multiviviendas” –edificios de departamentos– y están catalogados como “viviendas suntuosas”, según las características que poseerán, dentro de las categorías de construcción que prevé el Gobierno de la Ciudad. Es por ello que en el barrio los valores pueden alcanzar la exorbitante cifra de 2800 dólares el m2. Por otra parte, según estadísticas del Gobierno, que cotejan datos del primer cuatrimestre del año, Recoleta se encuentra 7º en el ranking de los permisos otorgados para nuevas construcciones.


Septiembre 19th, 2006 at 3:22 am
Es cierto queda muy bien el detalle!
Marzo 17th, 2007 at 5:20 am
[…] “Ví el cartel y no lo podía creer. ‘Los vecinos se están revelando’, me dije.” Con estas palabras, comenzaba su testimonio Laura Navarro, una vecina del petit hotel de Uriburu al 1200, donde se llevó a cabo la primera manifestación de vecinos de Recoleta contra la demolición de las casonas antiguas en el barrio. La reunión, caratulada como un té recoleto contra las demoliciones, fue convocada por Santiago Pusso, miembro de la Asociación Vecinal Recoleta, y el periódico El fantasma de Recoleta, con el objetivo de llamar la atención a las autoridades y a la oposición sobre un tema que no figura en las agendas políticas. Durante el encuentro, en el que numerosos vecinos rubricaron su firma en un petitorio al Jefe de Gobierno, Santiago Pusso aseguró que el boom inmobiliario está terminando con el patrimonio arquitectónico del barrio. Necesitamos que se legisle sobre este tema”. Según un informe elaborado por la Inmobiliaria Irastzoff, en los últimos dos años se ha demolido un petit hotel por mes en Recoleta. Por su parte, la vecina Laura Navarro aseguró que junto al histórico garage Odeón, que ocupaba un terreno contiguo y en cuyo lugar hoy se erige un edificio, había una casa hermosísima. Este era un lugar donde paraban los carruajes del 1900… La gente está dormida, como anestesiada. Esta cosa de que se impone de lo nuevo y lo impersonal sobre lo único y antiguo es una pérdida muy dolorosa. Es un poco como lo que está pasando en Palermo Hollywood, que se ha intentado preservar de una manera estética, pero como las calabazas de Haloween, son pura cáscara. Recoleta se está empezando a parecer a Belgrano, que es horrible, lleno de edifcios sin gracia”, se despachó la vecina con lucidez. Dos chicas rubias del barrio se acercaron curiosas a la mesa donde los vecinos mostraban carpetas con fotos de las casas demolidas. Luego, comentaban: “está bien lo que hacen, boluda, Recoleta es un asco”. Decenas de vecinos y curiosos se acercaron para apoyar la iniciativa que promete nuevos capítulos. Entre ellos, la actriz Elena Tasisto, que se acercó al caer la noche, aseguró: “Si no defendemos nuestro barrio, nuestro consorcio, no nos queda nada”. Mas Info: Las casas derribadas […]
Agosto 14th, 2007 at 6:14 pm
Hola a todos, los que se quieran sumar para proteger el patrimonio arquitectonico pueden informarse y dejar su propuesta en www.basta-de-demoler.blogspot.com,. Enterate de las ultimas noticias y sumate a las movilizaciones.
Se están consiguiendo resultados. Ayudanos a difundirlo!
Septiembre 13th, 2007 at 6:52 pm
Hola!!
Me alegra que haya gente que se oponga a la destruccion del patrimonio arquitectonico de la ciudad. No solo porque se arruina un barrio, sino porque hay demasiada poblacion y sigue aumentando, la ciudad no da abasto con la cantidad de autos, los subtes estan siempre repletos aunque anden bien, el aire no es puro.
Ademas, es una forma de tirar plata a la basura, porque se derriban edificios que son habitables y de buena calidad aislacion, y se los reemplaza por deptos carisimos (para el que los paga, no para el que los construye) con paredes de pesima calidad, que cuesta dinero calefaccionar. Porque no construyen en ciudades mas alejadas??? Lo unico que hacemos es concentrar la poblacion en un pequeño espacio, cuando lo que sobra en nuestro pais es tierra.
Les agradezco que me envien informacion de cuando se haga una manifestacion, porque si puedo quiero participar.
Un abrazo,
Guillermo
Diciembre 12th, 2007 at 1:23 pm
[…] y luego abrió un blog. El año pasado un vecino de la zona de Recoleta, Santiago Pusso comenzó a reclamar el cese de las demoliciones de los edificios de características únicas de su barrio. Sabemos que en nuestro país, y especialmente, en Buenos Aires el patrimonio arquitectónico nunca […]
Septiembre 13th, 2008 at 3:05 pm
Hola!
Hay una institución,formada por arquitectos y profesionales, que se llama BASTA DE DEMOLER.
Les invito a visitarla en la web.
Es maravilloso lo que hacen,con una base sólida de conocimientos,arquitectónicos,legales,etc.
Un abrazo al Fantasma,que se me escapa..
IsA
Septiembre 13th, 2008 at 3:05 pm
Hola!
Hay una institución,formada por arquitectos y profesionales, que se llama BASTA DE DEMOLER.
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Es maravilloso lo que hacen,con una base sólida de conocimientos,arquitectónicos,legales,etc.
Un abrazo al Fantasma,que se me escapa..
IsA